El tutor y el paciente necesitan datos suficientes para la atención, no un formulario eterno. Conviene el nombre del tutor, un teléfono o un correo de contacto, y la identificación del paciente: nombre, especie, raza si la conocen, sexo, edad o fecha de nacimiento aproximada, y lo clínico que sí vas a usar.
También es útil anotar quién puede retirar al animal o autorizar un procedimiento, cuando en la casa hay más de una persona. Para el cobro, guarda el dato que el comprobante exige y nada más. Si no lo vas a usar para atender, avisar una vacuna o emitir ese documento, no lo pidas por si acaso.
Evita copiar documentos completos o notas sobre la vida del tutor que no tienen relación con la clínica. Esos datos igual hay que protegerlos y, si el tutor lo pide, poder corregirlos o eliminarlos cuando corresponda.
En la ficha, registra lo que la atención necesita y que puedas explicar para qué lo guardas. Menos datos sueltos significan menos errores cuando otra persona retoma el caso.